DISCRIMINACIÓN HACIA LAS MUJERES ADULTAS MAYORES EN EL EMPRENDIMIENTO Y CREACIÓN DE PEQUEÑAS EMPRESAS
Francisco Xavier Arcia Jiménez, Alma Patricia López Mier y Roxana Hernández Pejay
RESUMEN
El presente trabajo consiste en un análisis de la discriminación que presentan las personas adultas mayores en el emprendimiento y creación de pequeñas empresas, ya que su condición de vulnerabilidad les genera dificultades para emprender. Se necesitan políticas públicas de emprendimiento o creación de pequeños negocios que apoyen a las personas adultas mayores para que en este sector tengan la oportuni- dad de cubrir sus necesidades.
En el área laboral, se producen casos de discriminación por edad cuando no se tiene en cuenta el rendimiento, la dedicación o la aptitud por ellos desarrollada, sino únicamente el factor cronológico aislado del tiempo vivido, esto supone un actuar arbitrario que actualiza la pro- hibición constitucional y legal de no discriminar. Bajo ese contexto, la discriminación por razón de edad es, por definición, el trato diferencial hecho a una persona sin considerar de antemano sus capacidades y aptitudes, sino solo la edad de la persona.
Palabras clave: Adultos mayores, mujeres adultas mayores, emprendimiento, discriminación.
INTRODUCCIÓN
El objetivo general de este trabajo de investigación es analizar la discriminación que presentan las mujeres adultas mayores con la creación de pequeñas empresas o negocios. Los objetivos específicos son: 1) Describir la vulnerabilidad que presentan las mujeres adultas mayores en el emprendimiento. 2) Discutir la necesidad de políticas públicas de emprendimiento para personas adultas mayores.
Es innegable que, en nuestro país, un gran porcentaje de adultos mayores, y principalmente mujeres, padecen de severos problemas derivados de la discriminación y la falta de oportunidades para satisfacer sus necesidades primarias. Se presentan factores que hacen a la persona adulta mayor como un individuo vulnerable, como lo es la pérdida de rol social, la baja autoestima, la dependencia por alguna enfermedad, aunado a los bajos ingresos, obligándolas a vivir con otros miembros de su familia, o en el peor de los casos, depender económicamente de ellos. La mayoría de las mujeres adultas mayores no cuentan con ingresos propios o reciben una pensión por viudez que no es suficiente para satisfacer sus principales y en ocasiones mínimas necesidades. De igual manera se encuentran en desventaja para generar más ingresos por su condición de edad, económica, laboral y escolaridad. De modo que; se necesita establecer y crear políticas públicas de emprendimiento o creación de pequeños negocios que apoyen a las personas adultas mayores para que este sector tenga la oportunidad de cubrir sus necesidades.
Por otro lado, la actual pandemia generada por el SARS-CoV2 (COVID-19) en el dos mil veinte, agudizo el desempleo y también la discriminación por edad, toda vez que para proteger la salud, el gobierno implemento medidas de prevención como lo fue y es, el resguardo de la población, dando más importancia a la población vulnerable, y dentro de este contexto en primer término se encuentran los adultos mayores que perdieron su empleo por ser endebles, y en segundo lugar porque algunos otros trabajaban en actividades que no eran esenciales para el que estaban empleados.
En congruencia con lo anterior, las personas adultas mayores tienen desventaja en el empleo por su edad, por lo que el presente trabajo pretende analizar la necesidad de crear políticas públicas que generen proyectos de emprendimiento para este sector, tomando en cuenta la experiencia, sabiduría y conocimiento adquirido en su vida tanto laboral como de vida (experiencia).
Con base en lo anterior; es necesario considerar que el emprendimiento aporta desarrollo económico y es una fuerza impulsora que motiva la adquisición de conocimiento, competitividad e innovación, que es una buena opción para este sector vulnerable, debido a la expulsión del mercado laboral de muchos trabajadores en el creciente fenómeno de la pandemia, por lo que es necesario que haya una implementación efectiva de políticas públicas en el que se implementen medidas que promuevan la creación de empresas emprendedoras, con el fin de que se desarrollen oportunidades en el mercado laboral y socioeconómico para el bienestar de los adultos mayores.
Cabe destacar que, aunque previamente existen investigaciones sobre las desigualdades entre mujeres y hombres adultos mayores, es escaza la literatura en lo referente a los obstáculos y desventajas que enfrentan las mujeres adultas mayores en el emprendimiento y creación de pequeñas empresas o negocios.
METODOLOGÍA
El presente trabajo de investigación es un estudio analítico y descriptivo sobre la discriminación que existe en el emprendimiento y en la creación de pequeñas empresas, con el objetivo de concientizar y reflexionar acerca de la situación actual que viven las personas adultas mayores y la desigualdad entre las mujeres y hombres de este sector.
MARCO TEÓRICO
Existen varias formas para referirse a las personas adultas mayores1 , tales como, viejito/viejo (a), anciano (a), persona de la tercera edad, abuelo (a), adulto mayor, entre otros. Y, algunas de estas concepciones tienen su origen y mayor utilización en un determinado tiempo y espacio como la palabra anciano, que proviene del vocablo latín vulgar, antianus, en donde anti significa en frente, de antes, y la terminación anus que era común en adjetivos. En los tiempos apostólicos, el anciano era cada uno de los encargados de gobernar las iglesias y se le consideraba sabio por su experiencia de vida.
Por otra parte, el vocablo viejo tiene su origen del latín veclus, vetulus, que significa persona de mucha edad2 y de él se derivan los términos vejez y envejecer. El concepto de vejez se utiliza para delimitar una etapa de la vida, sin embargo, su definición depende de la disciplina que la aborda, así como también de la percepción y definición social que se tiene de esta. Siendo definido por la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores como la última etapa del curso de vida.
En la historia, se hace mención que los antiguos griegos amaban la belleza, la perfección y la percepción de la naturaleza, lo cual, desde su perspectiva, la vejez alejaba al individuo de esa perfección y lo colocaba en una posición desmejorada. Trejo3 menciona que los dioses olímpicos no amaron a los ancianos, ya que eran adoradores de la belleza, por lo que, la vejez con su deterioro inevitable, no podía menos que significar una ofensa al espíritu, motivo de mofa en sus comedias.
En cuanto a la expresión de tercera edad, tiene su origen en Francia y fue creada por el doctor Huet, quien era un pionero de la gerontología. El adulto mayor eran las personas de diversa edad, pensionadas, jubiladas o señaladas como personas de poca productividad. Consecuentemente se adoptó el término de adulto mayor4 , esta palabra admite la clasificación de adulto mayor joven y adulto mayor viejo.
Finalmente, se adoptó el término persona adulta mayor que es definida por la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, delimita la edad para identificar a una persona adulta mayor, siendo ésta de sesenta años, salvo que alguna ley interna o diferente utilice otro valor de edad, siempre y cuando no sea superior a los sesenta y cinco años. El concepto de persona adulta mayor5 al igual que el concepto de vejez, depende en gran medida de la disciplina y sociedad que lo describa. Sin embargo, las definiciones otorgadas suelen indicar el deterioro progresivo de las facultades físicas y psíquicas por el paso del tiempo.
VEJEZ Y ENVEJECIMIENTO
La vejez6 también es considerada como un fenómeno social, el cual conlleva un papel marginal en la época moderna y que origina un proceso adaptativo en el individuo. El concepto de vejez7 se caracteriza por tener un origen biológico, como social y cultural, el cual estamos acostumbrados a clasificarlo a partir de un fenómeno fisiológico, empleando para esto la edad como criterio principal. También, la vejez se puede conceptualizar como un proceso natural, universal e individual que tiene como consecuencia un deterioro biológico, pero su percepción por la sociedad conlleva cambios en la vida del individuo con respecto a los individuos que lo rodean (familia, Estado y sociedad).
Rico-Rosillo8 menciona que el envejecimiento es un proceso que ocurre como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos, el cual se define tanto como el tiempo biológico del individuo; es decir como el tiempo cronológico, sino también como el conjunto de procesos biológicos que conllevan una declinación de la salud, trayendo como consecuencia una declinación en las capacidades del individuo para mantenerse con salud ante agresiones externas. En cambio, Barraza y Castillo (2006) definen al envejecimiento como un proceso universal, continuo, dinámico, progresivo, declinante y heterogéneo e inevitable, es decir; es un proceso natural continuo e irreversible en el que ocurren cambios biológicos, psicológicos y sociales en las personas de acuerdo con sus condiciones socioeconómicas.
1 María Isolina, Dabove et al; “Persona mayor.” Ministerio de Salud. (2017), https:// salud.gob.ar/dels/entradas/persona-mayor (Consultado el 11 de enero de 2021).
2 María Obdulia, Benítez. “Envejecimiento Poblacional: Actualidad y Futuro”. Medisur 15, no. 1 (30 de enero de 2017): 8-11. http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/ article/view/3417 (Consultado el 4 de enero de 2021).
3 Carlos, Trejo Maturana. “El viejo en la historia”. Acta bioeth. v.7 n.1 Santiago. (2001) https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-569X2001000100008 (Consultado el 5 de enero de 2021).
4 María, Davobe, et al, “Persona mayor”.
5 Marcela, Sanhueza Parra et al; “Adultos mayores funcionales: un nuevo concepto en salud.” Ciencia y enfermería 11, no. 2 (2005): 12-21. https://doi.org/10.4067/S0717- 95532005000200004 (Consultado 6 de enero de 2021).
6 José Enrique, Rodríguez Ibáñez. “Perspectiva sociológica de la vejez.” REIS: Revista Española de Investigaciones Sociológicasm no. 7. (1979). https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=665650 (Consultado el 5 de enero de 2021)
7 Mercedes, Fernández Antón. Reseña de “Sociedad y vejez. Las políticas sociales para la vejez: percepción, tendencias y líneas de desarrollo. El caso de la región de Castilla-La Mancha” de José María Bleda García.” RIPS. Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas 1, no. 1 (1999):151-152. Redalyc, https://www.redalyc.org/articulo. oa?id=38010116 (Consultado 6 de enero de 2021)
8 María Guadalupe, Rico-Rosillo et al; “Envejecimiento: algunas teorías y consideraciones genéticas, epigenéticas y ambientales”. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, v. 56, no. 3 (2018): 287-294, http://revistamedica.imss.gob.mx/editorial/ index.php/revista_medica/article/view/825 (Consultado el 10 de enero de 2021).
En cuanto a la expresión de tercera edad, tiene su origen en Francia y fue creada por el doctor Huet, quien era un pionero de la gerontología. El adulto mayor eran las personas de diversa edad, pensionadas, jubiladas o señaladas como personas de poca productividad. Consecuentemente se adoptó el término de adulto mayor4 , esta palabra admite la clasificación de adulto mayor joven y adulto mayor viejo.
Finalmente, se adoptó el término persona adulta mayor que es definida por la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, delimita la edad para identificar a una persona adulta mayor, siendo ésta de sesenta años, salvo que alguna ley interna o diferente utilice otro valor de edad, siempre y cuando no sea superior a los sesenta y cinco años. El concepto de persona adulta mayor5 al igual que el concepto de vejez, depende en gran medida de la disciplina y sociedad que lo describa. Sin embargo, las definiciones otorgadas suelen indicar el deterioro progresivo de las facultades físicas y psíquicas por el paso del tiempo.
VEJEZ Y ENVEJECIMIENTO
La vejez6 también es considerada como un fenómeno social, el cual conlleva un papel marginal en la época moderna y que origina un proceso adaptativo en el individuo. El concepto de vejez7 se caracteriza por tener un origen biológico, como social y cultural, el cual estamos acostumbrados a clasificarlo a partir de un fenómeno fisiológico, empleando para esto la edad como criterio principal. También, la vejez se puede conceptualizar como un proceso natural, universal e individual que tiene como consecuencia un deterioro biológico, pero su percepción por la sociedad conlleva cambios en la vida del individuo con respecto a los individuos que lo rodean (familia, Estado y sociedad).
Rico-Rosillo8 menciona que el envejecimiento es un proceso que ocurre como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos, el cual se define tanto como el tiempo biológico del individuo; es decir como el tiempo cronológico, sino también como el conjunto de procesos biológicos que conllevan una declinación de la salud, trayendo como consecuencia una declinación en las capacidades del individuo para mantenerse con salud ante agresiones externas. En cambio, Barraza y Castillo (2006) definen al envejecimiento como un proceso universal, continuo, dinámico, progresivo, declinante y heterogéneo e inevitable, es decir; es un proceso natural continuo e irreversible en el que ocurren cambios biológicos, psicológicos y sociales en las personas de acuerdo con sus condiciones socioeconómicas.
El envejecimiento se caracteriza por ser universal, irreversible, e individual, debido a que este proceso se manifiesta indudablemente, pero de manera diferente entre individuos de la misma especie. Por lo tanto, cada persona envejece de manera diferente, en donde intervienen distintos factores como pueden ser, estilo de vida, economía, detección temprana de enfermedades, genética, medio ambiente, entre otros, pero sin poder escapar de la universalidad de este proceso.
LA MUJER ADULTA MAYOR EN MÉXICO
En México, durante 1990 y 2020 el porcentaje de personas de 60 años y más aumentó 6.1 puntos porcentuales9 . En el Censo de Población y Vivienda 202010, estimó 126 millones 14,024 habitantes, de los cuales el 12% (15,121 682) representan a las personas adultas mayores, y de éstas las mujeres representan un 6.4% (8,064 897) de la población. Del Censo 2020 también se infiere que las mujeres en México son 64.5 millones de mujeres, de las cuales el 12.6% son adultas mayores.
De acuerdo con Romero11, el 45% de las personas adultas mayores se encuentran en condiciones bajas o muy bajas de bienestar. Asimismo, la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID)12 establece que las personas adultas mayores residen en su mayoría en hogares familiares y el 11.4 % viven en hogares unipersonales, de éstas el 60% son mujeres y 40% son hombres, lo cual podría significar que están en situación de vulnerabilidad ante cualquier emergencia o necesidad que no puedan satisfacerse por sí mismas/os, ya que no cuentan con una red familiar que los apoye.
Igualmente, indica que las personas adultas mayores que viven solas y son económicamente activas es de 41.4%, en el cual 54.1% son hombres y 45.9% son mujeres.
Según Zavala13, existen factores que hacen a la persona adulta mayor como un individuo vulnerable, como la pérdida de rol social, la baja autoestima, la dependencia por alguna enfermedad y los bajos ingresos, obligándolos a vivir con otros miembros de su familia o depender económicamente de ellos. Sin embargo, la mujer adulta mayor es quien se encuentra en más vulnerabilidad porque se encuentran en desventaja en cuanto a su situación económica, laboral, pensión y escolaridad, dado que por situación social la mayoría no realizaba labores fuera del hogar, dependiendo en su momento de su pareja u esposo, lo que aún más las deja en desventaja y vulnerables por no haberse desarrollado en esta actividad fuera de casa.
En cuanto a su condición económica, las principales fuentes de ingresos de la mayoría de las personas mayores lo es la jubilación o pensión o algún programa de gobierno; pero, se estima que la cantidad de pensión que reciben los hombres es 14.7% mayor al de las mujeres, según la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro.14 En el ámbito laboral y escolaridad, la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica15 menciona que el porcentaje de las personas adultas mayores de edad que viven solas y son económicamente activas es de 41.4%, de los cuales el 45.9% son mujeres; respecto de la escolaridad, el 18.9% de las personas adultas mayores que viven solas no saben leer ni escribir, de los cuales el 20.8% son mujeres y 15.8% son hombres.
DISCRIMINACIÓN POR EDAD
El envejecimiento poblacional16 ha sido uno de los fenómenos de mayor impacto desde la mitad del siglo XX en el mundo, debido a la disminución de fecundidad y a la prolongación de la esperanza de vida, es considerado como un fenómeno sin precedentes. El siglo XXI inició enfrentando nuevas realidades y desafíos, como el aumento continuo de la población y el incremento en el número de personas de mayor edad. Por lo que, en los últimos años y debido a los cambios sociales, económicos, políticos y culturales que trae consigo la globalización, el tema de las personas adultas mayores ha cobrado gran importancia en el ámbito internacional y en la sociedad contemporánea.
Roque en su ponencia denominada: “Perspectiva de género en los programas sociosanitarios para personas mayores” 17 refiere que; vivimos en un mundo envejecido, ya que ha aumentado la esperanza de vida de manera muy significativa, provocando el crecimiento acelerado de la población mundial. Asimismo, indica que en el proceso de envejecimiento femenino amplía la brecha entre los adultos mayores. La desigualdad y la discriminación por condiciones de género que se ve incrementada en las mujeres adultas mayores, se encuentra en desventaja frente a los varones. En consecuencia, las mujeres adultas mayores experimentan mayor desigualdad y discriminación en el emprendimiento y creación de pequeños negocios que requieren para solventar en algunos casos sus necesidades mínimas necesarias de subsistencia.
La falta de apoyo por parte de los Estados, a través de políticas públicas también se debe por la escasez de recursos económicos y cambios estructurales; ocasionados por organismos internacionales que imponen a los Estados estos cambios, tanto estructurales y presupuestales, de tal manera, que han percibido al fenómeno del envejecimiento como un peligro a la economía mundial.
El Fondo Monetario Internacional18, afirmó que es un riesgo para la economía global de que la gente viva más de lo esperado, ya que dificulta la sostenibilidad de las finanzas públicas. Asimismo, se reiteró que, las aseguradoras privadas deben cubrir los riesgos de longevidad, y que se recorten prestaciones o se retrase la edad de jubilación. De igual manera, el Banco Mundial19 refiere que, en la mayoría de los casos, el envejecimiento de una población es motivo de preocupación, dado el potencial de mayores costos de atención médica y pensiones, aumento de la dependencia, menor crecimiento, déficit fiscal insostenible y tensiones intergeneracionales. Las tendencias demográficas son vistas con frecuencia como imparables y como una causa inevitable del aumento de los costos económicos.
9 Censo de Población y Vivienda de los años 1990 y 2020. https://www.inegi.org.mx/ programas/ccpv/1990/ y https://www.inegi.org.mx/programas/ccpv/2020/ (Consultados el 10 de marzo de 2021).
10 Censo de Población y Vivienda 2020. https://www.inegi.org.mx/programas/ ccpv/2020/ (Consultado el 10 de marzo de 2021).
11 Laura, Romero. “Abandono y maltrato de adultos mayores”. Congreso Internacional Sobre Vejez. Gaceta UNAM (2010-2019), 0(4886), 6. 2017. http://acervo.gaceta.unam. mx/index.php/gum10/article/view/84322 (Consultado el 11 de enero de 2021)
12 Instituto Nacional de Estadística y Geografía. “Estadísticas a propósito del día internacional de las personas de edad (1 de octubre)”. Comunicado de prensa no. 475/19, (30 de septiembre de 2019) (Consultado el 10 de marzo de 2021).
13 Verónica, Zavala, “Continúan adultos mayores desprotegidos y vulnerables”, Boletín UNAM-DGCS-360, (2013). https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2013_360. html (Consultado el 4 de enero de 2021).
14 Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, “La mujer y la importancia de ahorrar para su futuro”, 2019. http://www.gob.mx/consar/es/articulos/la-mujer-y-la-importancia-de-ahorrar-para-su-futuro?idiom=es (Consultado el 4 de enero de 2021).
15 Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Estadísticas a propósito del día internacional de las personas de edad (1 de octubre)”, Comunicado de prensa no. 475/19, 30 de septiembre de 2019, (Consultado el 10 de marzo de 2021).
16 Catalina, Niedmann; Ana, Nieme, “Actualización de las teorías biológicas del envejecimiento. Revisión de la literatura” (Tesis de licenciatura, Facultad de Odontología de la Universidad Finis Terrae). Repositorio Universidad Finis Terrae. (2017). http:// repositorio.uft.cl/bitstream/handle/20.500.12254/556/Niedmann-Nieme%202017.pdf?sequence=1&isAllowed=y.
17 Comunicación SGXX, “La edad multiplica y agrava la discriminación de la mujer”, (27 de abril de 2016). En https://sgxx.org/la-edad-multiplica-y-agrava-la-discriminacion-en-la-mujer/ (Consultado el 6 de enero de 2021).
18 Sandro, Pozzi, “El FMI pide bajar pensiones por el riesgo de que la gente viva más de lo esperado” en El País. (11 de abril de 2012). En https://elpais.com/economia/2012/04/11/ actualidad/1334133453_457282.html. (Consultado el 4 de enero de 2021).
Con base en lo anterior, Santiago-Orria afirma que, “Estos organismos han impuesto la austeridad fiscal que limita el gasto público. La privatización de los servicios públicos trae considerable repercusión sobre varias dimensiones que afectan el bienestar de la persona de edad avanzada. Estas dimensiones son: empleo, salud, educación, protección y servicios sociales”.20
Bastidas21 plantea que, los ancianos son los más afectados por los programas de ajuste estructural impuestas por organismo internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Lo anterior, ha provocado austeridad fiscal que limita al gasto público. De igual manera, la privatización de los servicios públicos y sociales ha ocasionado la pérdida de empleo, salud, educación, a la pérdida de protección y de servicios sociales.
En la legislación mexicana, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, estableció que los adultos mayores son un grupo vulnerable que merece especial protección por parte de los órganos del Estado, y no puede agotarse por circunstancias temporales, ya que esto llevaría a entender que el incumplimiento de las obligaciones por parte de los sujetos obligados puede quedar impune de la persona cuyos derechos fueron transgredidos; interpretación que sería incongruente con el artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, respecto a las obligaciones de la autoridad de prevenir, reparar, investigar y sancionar violaciones a derechos humanos. Por ello, debe considerarse que las obligaciones estatales de protección y defensa de los adultos mayores son permanentes, más aún cuando su edad avanzada los coloca en una situación de dependencia familiar, discriminación e, incluso, abandono.
En esas condiciones, la posible transgresión a los derechos humanos de las personas adultas mayores merece protección en virtud de que los órganos del Estado que están obligados a velar por sus derechos en todo momento, pues la verificación en el cumplimiento de las obligaciones en la materia y una eventual reparación permite lograr un mecanismo eficaz de respeto y garantía de los derechos de los adultos mayores.
En congruencia con lo anterior, las personas adultos mayores están protegidos en el artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos “…Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas…”,22 así mismo, el artículo 123 del mismo ordenamiento protege el derecho al trabajo; y la Ley Federal del Trabajo en su artículo 2° define al trabajo digno o decente como:
“aquel en que se respeta plenamente la dignidad humana del trabajador; no existe discriminación por origen étnico o nacional, género, edad, discapacidad, condición social, condiciones de salud, religión, condición migratoria, opiniones, preferencias sexuales o estado civil; se tiene acceso a la seguridad social y se percibe un salario remunerador; se recibe capacitación continua para el incremento de la productividad con beneficios compartidos, y se cuenta con condiciones óptimas de seguridad e higiene para prevenir riesgos de trabajo. El trabajo digno o decente también incluye el respeto irrestricto a los derechos colectivos de los trabajadores, tales como la libertad de asociación, autonomía, el derecho de huelga y de contratación colectiva”23
Por lo tanto, las personas adultas mayores no deben ser discriminadas en su derecho al trabajo, pero si ocurre en la actualidad pensando en que las habilidades para responder a las actividades realizadas disminuyen, por lo que las personas adultas mayores tienen que buscar alternativas para sobrevivir y tener ingresos.
La discriminación por edad es una realidad, la población envejece. Según la Organización de Naciones Unidas (ONU)24 en 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años. La población mundial está envejeciendo a pasos acelerados. El hecho de que la gente viva más es una buena noticia. Sin embargo, el envejecimiento poblacional plantea nuevos retos tanto de salud y seguridad social, como económicos. Se necesitará replantear el mercado laboral y financiero, la de manda de bienes y servicios como seguridad social, pensiones, transporte e infraestructura urbana para movilidad de personas adultas mayores.
En el caso del emprendimiento, no está claro por qué la actividad emprendedora se relaciona con la juventud en lugar de con la experiencia corporativa, especialmente si se tiene en cuenta que la edad se está convirtiendo en un gran factor que contribuye al éxito empresarial. “Nos estamos dando cuenta de que hoy los negocios se hacen de manera distinta a como se venían haciendo y que no es tarde para aprovechar el cúmulo de conocimientos adquiridos a lo largo de nuestra vida profesional para iniciar algo propio”25, sostiene Ángeles Toledo, directora de Innovación y Nuevos proyectos del despacho Gallástegui Armella Franquicias y mentora en Startup México.
Se trata de una tendencia global, explica la experta Ángeles Toledo26. En países como Inglaterra el 70% de los negocios que inician personas de más de 50 años sobreviven los cinco años, a diferencia de aquellos que inician los jóvenes, cuya sobrevivencia es del 28%.
En México se está privilegiando el impulso al emprendimiento joven, que en muchas ocasiones tiende a abandonar sus proyectos por esta misma falta de experiencia o porque las prioridades en un individuo cambian. Por otra parte, en el área laboral se producen casos de discriminación por edad cuando no se tienen en cuenta el rendimiento, la dedicación o la aptitud por ellos desarrollada, sino únicamente el factor cronológico aislado del tiempo vivido supone un actuar arbitrario que actualiza la prohibición constitucional y legal de no discriminar. Bajo ese contexto, la discriminación por razón de edad es, por definición, es el trato diferencial hecho a una persona sin considerar de antemano sus capacidades y aptitudes, sino solo por su edad.
19 Banco Mundial “¿Cómo afecta a un país el envejecimiento de su población?”, (2016). En https://www.bancomundial.org/es/news/feature/2016/09/05/uruguay-como-afecta-pais-envejecimiento-poblacion (Consultado el 4 de enero de 2021).
20 Astrid E., Santiago-Orria, “Consideraciones para el estudio de la globalización y la vejez”, Estudos Interdisciplinares sobre o Envelhecimento, v. 8 (2005): 36. En https://doi. org/10.22456/2316-2171.4773 (Consultado el 4 de enero de 2021).
21 Guillermo, Bastidas Tello “Globalización y vejez”, en El portal de la psicogerontología (2000). En https://www.psicomundo.com/tiempo/monografias/globalizacion.htm (Consultado el 4 de enero de 2021).
22 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 1. (Última reforma publicada DOF 11-03-2021).
23 Ley Federal del trabajo, artículo 2. (Última reforma publicada 11-01-2021).
24 Organización de las Naciones Unidas, “Envejecimiento” (2016). En https://www. un.org/es/sections/issues-depth/ageing/index.html (Consultado el 29 de enero de 2021).
25 Franck, Velázquez, Marisol, García, “Tres casos de emprendedores mayores de 50 años exitosos en México”, (2018). En https://www.entrepreneur.com/article/310272 (Consultado el 5 de enero de 2021).
26 Franck, op. cit.
LA NECESIDAD DE POLÍTICAS PÚBLICAS QUE APOYEN A LAS PERSONAS ADULTAS MAYORES EN EL EMPRENDIMIENTO O CREACIÓN DE PEQUEÑAS EMPRESAS
La desigualdad en el trabajo es una realidad social, toda vez que hombres y mujeres, son discriminados en su esfera laboral en diversos aspectos como la edad, condición social, genero, estado civil, preferencia sexual, situación que atenta contra su dignidad humana y menoscaba sus derechos y libertad de las personas; por lo que se presenta la discriminación individual y laboral respecto a la edad, sin embargo esto se incrementó aún más con el fenómeno mundial en el que nos encontramos derivado de la pandemia SARS-CoV2 (COVID-19). Ya que en el área laboral se producen casos de discriminación por edad cuando no se tienen en cuenta el rendimiento, la dedicación o la aptitud por ellos desarrollada, sino únicamente el factor cronológico aislado del tiempo vivido, lo que supone un actuar arbitrario que actualiza la prohibición constitucional y legal de no discriminar. Bajo este contexto, la discriminación por razón de edad es por definición, el trato diferencial hecho a una persona sin considerar de antemano sus capacidades y aptitudes, sino solo por su edad cronológica.
El mundo del trabajo se ve severamente afectado por la pandemia de la COVID-19 que es una enfermedad infecciosa causada por un virus. Tanto este nuevo virus como la enfermedad que provoca eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019. Actualmente, la COVID19 es una pandemia que afecta a muchos países de todo el mundo, definición establecida por la Organización Mundial de la Salud. Además de ser un problema grave para la salud pública, las perturbaciones a nivel económico y social ponen en peligro los medios de vida a largo plazo y el bienestar de millones de personas.
Consecuentemente a lo anterior, las cifras de desempleo se dispararon en el dos mil veinte, y los trabajadores adultos mayores no fueron ajenos a ello ya que se vieron afectados por edad y por ser considerados como personas vulnerables, sin considerar en algunos casos su experiencia, su necesidad económica como pilares en muchos casos de familiar y de sostén de ella, siendo un problema que requiere necesariamente el de crear programas con políticas públicas que salvaguarden la salud de éstas personas, pero que a su vez sigan siendo productivas económicamente desarrollando actividades laborales de diversa índole, aprovechando sus conocimientos, experiencia, cultura y sabiduría que la vida les ha otorgado en muchos casos.
La gran mayoría de los trabajadores adultos mayores, a saber, siguen siendo afectados en su economía, ya que se aplicaron algunas medidas de cierre de lugares de centros de trabajo en atención a la prevención de seguridad que establece el Gobierno para combatir la pandemia de la COVID-19.
Ya estamos viendo el impacto del COVID-19 en la fuerza laboral, y hubo un número récord de desempleo en las últimas semanas. La discriminación por edad durante la pandemia podría ser aún mayor, con un mercado laboral más restringido.
En México, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, la mayor pérdida de empleos se concentra en los adultos mayores. Pese a los esfuerzos por aumentar el salario en el país, la encuesta revela que el ingreso laboral de los mexicanos se redujo 6,2% de abril a mayo del año 2020.
El problema es alarmante en razón de que con fecha once de marzo de dos mil veinte, la Organización Mundial de la Salud declaró a la pandemia generada por el virus SARS-CoV2 (COVID-19) como una emergencia de salud pública de interés internacional y emitió una serie de recomendaciones para su control, entre las que prevalecen el resguardo domiciliario corresponsable que consiste en la limitación voluntaria de movilidad, permaneciendo en el domicilio particular el mayor tiempo posible. Por lo que, el impedimento para salir disminuye las fuentes de ingresos.
El problema es que en la sociedad existen grupos sociales que pueden hacer frente a este confinamiento, pero existen muchos sectores de la población que, por situación económica, no pueden hacerlo, ya que viven al día, y el confinamiento es contraproducente en el sentido de su subsistencia, por lo que, en cuestión de adultos mayores, tanto mujeres como hombres, este fenómeno los golpeo doblemente, tanto por la parte de la salud, como por parte de la edad en el desarrollo de algún trabajo.
El hecho de que la gente viva más es una buena noticia. Sin embargo, el envejecimiento poblacional plantea retos tanto de salud y seguridad social, como económicos. Pero, “existe un fuerte deseo entre los adultos mayores de reinsertarse en el mercado laboral”, considera Julio Garza Hoth, fundador de Entrecanos, una iniciativa que busca impulsar a los adultos mayores (o que están en camino a serlo) a lograr esta reinserción, ya sea como empleados o emprendedores. Se trata de algo hasta terapéutico. “Involucrar a la gente mayor en el trabajo podría mejorar su salud física y mental ayudándolos a permanecer activos y mentalmente estimulados” 27, señala el Golden Age Index 2017 de PwC. Además de acuerdo con Ángeles Toledo, “La experiencia sabiduría y conocimiento no las puedes estudiar en la universidad”28. Esa es la gran fortaleza que da la madurez.
Sin embargo, de acuerdo con el Emprendedurismo29 reporte especial de Senior del Global Entrepreneurship Monitor –que recopiló datos de 104 países entre los años 2009 y 2016, las personas mayores tienen la menor confianza en su propia capacidad para iniciar y administrar un negocio. No obstante, el número de personas adultas mayores que trabajan por cuenta propia supera el de los adultos jóvenes. El 18% de los adultos de entre 50 y 64 años y el 13% entre las edades de 65 y 80 trabajan por cuenta propia en comparación con solo el 11% de los adultos de entre 18 y 29 años. Esto sugiere que las personas de 50 años o más todavía tienen un papel importante que desempeñar en las economías de todo el mundo y para aquellos que buscan estimular la actividad económica, ayudar a estos empresarios ignorados podría dar sus frutos.
De igual manera, pensar en una permanencia laboral en un país donde tan solo cuatro de cada 10 trabajadores son formales y donde aquellos que lo son en un periodo no lo son durante toda su vida, según la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), obliga a pensar en alternativas; entre ellas, el emprender un negocio propio surge como una verdadera opción para las personas adultas mayores.
27 Franck, “Tres casos de emprendedores mayores de 50 años exitosos en México”.
28 Franck, op. cit.
29 Franck, op. cit
En consecuencia, las personas adultas mayores necesitan políticas públicas de emprendimiento o creación de pequeños negocios que los apoyen, para que este sector tenga la oportunidad de cubrir sus necesidades.
Los adultos mayores no son la excepción al impulso de actividades laborales como el resto de la sociedad, máxime por formar parte de ésta, en la que se pueden explorar y enriquecer la sociedad con actividades laborales de diversa índole, en que la creación de programas que impulsen la creación de pequeñas empresas o de aprovechar y explotar sus fortalezas de conocimiento y experiencia sean el objetivo de las políticas públicas que los impulse. Está demostrado que al otorgar únicamente programas de otorgar economías sin devengar estas, únicamente se conforma el populismo gubernamental, pero de deteriora la persona desde el punto de vista físico como mental al no realizar actividad alguna en el que sienta su utilidad social en términos generales, además de que es su derecho el acceder a una actividad económica que les proporcione dicho ingreso.
También, habría un beneficio potencial para la comunidad emprendedora, en términos de la nueva afluencia de ideas pues hay muchos adultos mayores que ven oportunidades que otros no observan. Es necesario la formación de equipos multidisciplinarios e incluyentes en la creación de pequeños negocios para lograr el crecimiento económico de la comunidad mediante la colaboración con pequeños productores.
CONCLUSIONES
El envejecimiento poblacional ha sido uno de los fenómenos de mayor impacto por el crecimiento acelerado de personas adultas mayores. El concepto de persona adulto mayor al igual que el concepto de vejez, depende en gran medida de la disciplina y sociedad que lo describa. Asimismo, cada persona envejece de manera diferente, en donde intervienen distintos factores como pueden ser, estilo de vida, economía, detección temprana de enfermedades, genética, medio ambiente, entre otros., pero sin poder escapar de la universalidad de este proceso. Por lo que, la aplicabilidad del término vejez es relativa, sin embargo, la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, delimita la edad para identificar a una persona adulta mayor como la de sesenta años, salvo que alguna ley interna utilice otro valor de edad.
En lo referente a México, la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, que en su artículo 3° establece que la edad para que una persona sea considerada adulto mayor es a partir de los sesenta años. Si bien la edad con la que se identifica dependerá en el ámbito jurídico de la ley con la que se estudie, en su mayoría estas la sitúan con base a una edad superior a los sesenta años.
En ámbito laboral, las personas adultas mayores tienen dificultades para desarrollarse, debido a que no es suficiente la oferta laboral porque los empleadores ponen límites de edad, considerando únicamente el concepto físico, dejando a un lado el aspecto psíquico, en donde encontramos la experiencia, el conocimiento y en un aspecto filosófico; la sabiduría que la vida ha otorgado a muchas de éstas personas, por lo tanto, la falta de oportunidad para encontrar trabajo es uno de los múltiples factores que contribuyen que parte de la población con 60 años y más vivan en pobreza. Además, y aunado a esto, se incrementa en estos momentos por el fenómeno de virus que ataca al globo terráqueo y que en a afectado el sector laboral en todos y cada uno de sus contextos y conformaciones que éste tiene, incrementándose el desempleo y la discriminación por edad, ya que existe una percepción negativa hacia las personas adultas mayores.
La importancia del emprendimiento como alternativa para contrarrestar la falta de oportunidades laborales y de ingreso se da en este sector de la población; el adulto mayor, poniéndole mayor énfasis a las mujeres adultas que tienen un gran sentido de responsabilidad, y acuciosidad en el desarrollo de acciones laborales en diversos campos de ello, y en este momento la sociedad se ha olvidado de este sector, ya que aún pueden contribuir económicamente al país, toda vez que muchos de ellos aún se encuentran en buenas condiciones físicas y mentales, además, tienen la motivación, la necesidad y la energía para participar y beneficiarse de un emprendimiento.
Reiterando que hay necesidad urgente de planificar a nivel gubernamental y privado todas las directrices que permitan ubicarlos como nuevos emprendedores, es el momento de crear programas incluyentes que apoyen el emprendimiento de las personas adultas mayores que traería como consecuencia un fuerte impacto en el desarrollo económico del país.
Finalmente, y considerando que la responsabilidad del Estado es promover condiciones jurídicas, políticas, económicas, sociales y culturales que permitan su desarrollo íntegro de las personas, (los adultas/tos mayores no deben ser ajenos a ello), se adopten medidas con programas y políticas para apoyar el envejecimiento activo, saludable y productivo, sin perder de vista las desigualdades por género, ya que como se manifestó, las mujeres se encuentran en mayor vulnerabilidad y dificultad para mejorar su situación de vida. Por lo tanto, la creación de políticas públicas de emprendimiento que apoyen a las personas adultas mayores coadyuvará en su desarrollo íntegro acompañado de seguridad, dignidad y del disfrute de la vida, la integridad y la participación social.
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Niedmann, Catalina; Nieme, Ana, “Actualización de las teorías biológicas del envejecimiento. Revisión de la literatura” (Tesis de licenciatura, Facultad de Odontología de la Universidad Finis Terrae). Repositorio Universidad Finis Terrae. (2017) http:// repositorio.uft.cl/bitstream/handle/20.500.12254/556/Niedmann-Nieme%202017.pdf?sequence=1&isAllowed=y
© 2026 - Revista Tepantlato El códice florentino, en el libro X, capítulo IX “De los Hechiceros y Trampistas”, hace referencia a las actividades del TEPANTLATO o procurador, siendo en concepto etimológico del idioma nahuatl tepan que significa “intercesor” y tlatoa que se refiere a “hablar”.